1. Kim, K., & Cho, Y. (1992). Epidemiological survey of spousal abuse in Korea. In E. C. Viano (Ed.) Intimate Violence: Interdisciplinary Perspectives. (pp. 277-282). Bristol, PA: Taylor and Francis. Estudio epidemiológico del abuso matrimonial en Corea. En la editorial E.C. Viano. Violencia íntima: perspectivas interdisciplinarias. (Se empleó la Escala de Tácticas de Conflicto en entrevistas con una muestra seleccionada al azar de 1316 coreanos casados <707 mujeres, 609 hombres>. Comparando con los datos obtenidos entre parejas americanas, los resultados indican que los hombres coreanos son maltratados por sus esposas el doble que los americanos, mientras que las mujeres coreanas eran maltratadas por sus esposos el triple que las mujeres.)
2. Mwamwenda, T. S. (1997). Husband Battery among the Xhosa speaking people of Transkei, South Africa. Unpublished manuscript, University of Transkei, S. A. Malos tratos a esposos de lengua Xhosa del Transkei, en Sudáfrica. Manuscrito no publicado, de la Universidad de Transkey, S.A. (Se investigó sobre una muestra de 138 mujeres y 81 hombres universitarios en Transkei, Sudáfrica, acerca de haber sido testigos de malos tratos a esposos. Las respuestas revelaron que el 2% de los sujetos habían visto a su madre pegando a su padre. El 18% vio u oyó de parientes de sexo femenino que habían golpeado a sus maridos, y el 26% vio u oyó a vecinas que golpeaban a sus maridos.)
3. DeMaris, A. (1992). Male versus female initiation of aggression: The case of courtship violence. In E. C. Viano (Ed.), Intimate violence: interdisciplinary perspectives. (pp. 111-120). Bristol, PA: Taylor & Francis. Iniciación de la agresión varón contra mujer: El caso de la violencia durante las relaciones afectivas. (Examinada una muestra de 865 universitarios blancos y negros en relación con la iniciación de la violencia en sus relaciones de noviazgo. Se concluyó que 218 sujetos, 80 hombres y 118 mujeres, habían experimentado o expresado violencia en sus relaciones afectivas actuales o recientes. Los resultados indicaron que "cuando uno de los miembros de la pareja podía identificarse como el instigador habitual de la violencia, ese miembro era más frecuentemente la mujer. Esta conclusión era igualmente válida en entrevistados blancos y negros).
4. O'Keeffe, N. K., Brockopp, K., & Chew, E. (1986). Teen dating violence. Social Work, 31, 465-468. Violencia en los noviazgos adolescentes. (Muestra de 256 universitarios de Sacramento, California., 135 chicas, 121 chicos, con la técnica CTS. El 90% de los estudiantes eran juniors o seniors, la mayoría procedentes de hogares de clase media, el 94% estudiantes de rendimiento medio o por encima de la media, y el 65 % eran blancos frente al 35 % negros, hispanos o asiáticos. Resultó que el 11.9% de las chicas (frente al 7.4% de los chicos) admitieron haber sido perpetradores únicos de violencia física. El 17.8% de las chicas y el 11.6% de los chicos admitieron que ambos habían sido "tanto víctimas como perpetradores" de violencia física.)
5. Plass, M. S., & Gessner, J. C. (1983). Violence in courtship relations: a southern sample. Free Inquiry in Creative Sociology, 11, 198-202. La violencia en las relaciones de noviazgo: una muestra del sur. (En una muestra puntual de 195 alumnos de escuela superior y universitarios de una gran ciudad sureña, los investigadores emplearon la escala de Tácticas de Conflicto para examinar la violencia en los noviazgos. Globalmente, los resultados revelaron que las mujeres eran significativamente más propensas que los hombres a ser agresoras. Específicamente en relaciones formales, las mujeres eran tres veces más propensas que los hombres a abofetear a sus parejas, y siete veces más propensas a darles patadas, morder o golpearles con los puños. En relaciones esporádicas, si bien las diferencias por razón de sexo no eran muy acusadas, las mujeres eran más agresivas que los hombres. Otras conclusiones revelan que los estudiantes de la escuela superior abusaban más que los universitarios, y que una "mayor proporción de entrevistados de color eran agresores").
6. Rouse, L. P. (1988). Abuse in dating relationships: A comparison of Blacks, Whites, and Hispanics. Journal of College Student Development, 29, 312-319. Abusos en las relaciones de noviazgo: una comparación entre negros, blancos e hispanos. (El uso de la fuerza física y sus consecuencias fueron examinados en una muestra diversa de universitarios. Eran 130 blancos <58 hombres, 72 mujeres>, 64 negros <32 hombres, 32 mujeres>, y 34 Hispanos <24 hombres, 10 mujeres>. Los hombres eran significativamente más propensos que las mujeres en cuanto a denunciar el uso de la violencia física por parte de sus parejas y el haber causado mayor número de heridas que requerían atención médica. Esta diferencia por criterios de sexo se evidenciaba entre blancos y negros, pero no entre hispanos.
7. Ernst, A. A., Nick, T. G., Weiss, S. J., Houry, D., & Mills, T. (1997). Domestic violence in an inner-city ED. Annals of Emergency Medicine, 30, 190-197. Violencia doméstica en un Centro Urbano. (Consultados 516 pacientes <233 hombres, 283 mujeres> en un Departamento de emergencias urbano de New Orleans usando el Indice de Abusos Conyugales, una escala que mide la violencia doméstica. Se detectó que el 28% de los hombres y el 33% de las mujeres –una diferencia no significativa– declararon haber sido víctimas de violencia física en el pasado. En términos étnicos, el 82 % de los sujetos eran Afroamericanos. Los autores declararon haber hallado diferencias significativas en el número de mujeres vs. El de hombres que habían denunciado abusos pasados a la policía —19% de mujeres y 6 % de hombres—).
8. Hampton, R. L., Gelles, R. J., & Harrop, J. W. (1989). Is violence in families increasing? A comparison of 1975 and 1985 National Survey rates. Journal of Marriage and the Family, 51, 969-980. ¿Está creciendo la violencia familiar? Una comparación con las encuestas nacionales de 1975 y 1985. (Se comparó una muestra de 147 afroamericanos de la estadística de 1975 con 576 de la de 1985, en relación a la violencia conyugal. Empleando la CTS, se comprobó que la tasa de violencia global de maridos hacia sus esposas (169/1000) se mantuvo entre 1975 y 1985, en tanto que la tasa de violencia general de mujeres hacia sus maridos había aumentado un 33% (de 153/1000 a 204/1000) entre 1975 y 1985. La tasa de violencia grave de esposos sobre esposas disminuyó un 43% (de 113/1000 a 64/1000) entre1975 y 1985, mientras que la tasa de violencia grave de esposas sobre sus maridos había aumentado un 42 % (de 76/1000 a 108/1000) de 1975 a 1985. En 1985, la tasa de violencia abusiva perpetrada por mujeres negras casi triplicaba la tasa de mujeres.)
9. Sorenson, S. B., & Telles, C. A. (1991). Self reports of spousal violence in a Mexican-American and non-Hispanic white population. Violence and Victims, 6, 3-15. Auto declarativos de violencia conyugal en una muestra de población Méjicano-americana y no Hispana. (Se investigaron 1,243 Mejicano-americanos y 1,149 blancos no Hispanos, probándose que las mujeres mostraban mayores tasas que los hombres de propinar golpes, lanzar objetos, iniciar la violencia y golpear primero más de una vez. Las diferencias por razón de sexo eran significativas sólo para blancos no Hispanos.)
10. Straus, M. A., Gelles, R. J., & Steinmetz, S. K. (1981). Behind closed doors: Violence in the American family, Garden City, NJ: Anchor. Detrás de las puertas cerradas: Violencia en la familia americana. (Ofrece los resultados de una encuesta sobre violencia familiar de ámbito nacional que se llevó a cabo en 1975. En términos religiosos, se comprobó que los hombres judíos eran los que ostentaban la tasa menor de violencia conyugal abusiva (1%), mientras que las mujeres judías tenían una tasa de violencia conyugal abusiva que más que duplicaba la tasa de las mujeres <7%>, pp. 128-133. La violencia abusiva fue definida como un "acto que tiene un alto potencial para herir a la persona golpeada" pp 21-2.)